Cosas que siempre pasan en un festival

A día de hoy casi todos hemos estado ya en un festival de música ¿no? Si estás leyendo esto y aún no has asistido a uno ¡ATENCIÓN SPOILERS! los hechos y acontecimientos que aquí se van a relatar te van a suceder. Sí, sí, te van a pasar. Ve concienciándote. Te guste o no. Siempre pasan, no me preguntes porqué. Yo como buen superviviente  (“he visto cosas que vosotros no creeríais”) te quiero contar algunas de las cosas que siempre pasan en un festival. Así que, por favor, “no mates al mensajero”.

Te imagino, querido festivalero novato, semanas o meses antes de la cita, con los colegas vaticinando lo fantástica que será tu estancia en Burriana cuando vayas al Arenal Sound o en Benicassim para asistir al FIB. Ay, no sabes lo que te espera

Cosas que siempre pasan en un festival

1.- Raves + 40º + gente que no considera “dormir” como una opción = zona de camping de cualquier festival

Asumiste que irías al camping. Es más, lo veías con buenos ojos. “Buah, una zona llena de tienda de campañas petada de chicas/os. Seguro que todos serán amables y nadie hará ruido a la hora de dormir (‘hora de dormir’ en un festival JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA)”. La realidad te golpeará fuerte, pues todo esto mezclado con una temperatura más propia a cuando Didier Drogba hizo la comunión en Costa de Marfil y esa rave improvisada a las 8 de la mañana harán que odies a todos mucho y muy fuerte.

2.- Hay mucha caca

Tan solo un día después, con la zona de acampada repleta de cuerpos  resacosos rociados por todos lados, restos de botellón y las altas temperaturas es posible que creas que estás en la guerra de Vietnam. Sí, basura y malos olores. Los retretes portátiles ¿eh? Si ya de por si dan asquete imagínatelos en un secarral a 35 grados en Benicassim. Mejor no te lo imagines. Pero ¿y tu colega? De pronto se cree que aquí vale todo y se tira días sin ducharse. Igual es que no está su madre para recordárselo. El año que viene traérosla.

— ¿Hueles eso? ¿Lo hueles, muchacho? — ¿Qué es? — Caca, hijo; nada del mundo huele así.

3.- Bebes como si fuese el último día en la tierra

El primer día estarás super excitado. Claro, acabas de llegar. Estás deseando entrar en el recinto, ver a tus grupos favoritos y todo eso. Pero antes: botellón. En un festival se bebe. Se bebe mucho. Algunos ni pasan de esta fase, se quedan K.O antes incluso de ver ningún concierto. Serán recordados como héroes.

El caso es que tu marchas justo después de beberte un chupito de una bebida llamada Jaggüer o Jawuar, no la conoces, la acabas de probar por primera vez. Aún no sabes que acabará jodiéndote la vida. Pero eres feliz porque vas a ver a tu grupo noruego favorito.

4.- El precio de la bebida es nivel “hipoteca tu casa antes de ir al festival”

La alegría te va a durar poco. Nada más entrar al festival echa un vistazo al precio de las copas. ¿Pero de qué está hecha esta cerveza? ¿De virutas de oro? ¿De sangre de unicornio? ¡¿¡¿¡¿DE TINTA DE IMPRESORA?!?!?!

En fin, esto va a ser caro. Menos mal que ya vienes “a gusto” después de un botellón de 4 horitas. Al final siempre te quedará esa petaca que tu abuelo te regaló, que está llena de rico Ron Velero y que has colado. De todas formas te digo, pasarán los días y tu capacidad para beber irá bajando. El último día tendrás escalofríos solo con pensar en alcohol. O no.

5.- El móvil no funciona. VAMOS A MORIR TODOS

Esta sin duda es una de las cosas que siempre pasan en un festival. Y es de las más molestas. El caso es que el día va avanzando. Tu móvil, al que además le queda poca batería, no funciona. La linea está saturada. Madre mía, qué drama, no vas a poder tuitear/subir fotos a Instagram. Pero surge un problema mayor. ¿Y si te pierdes? ¿Cómo os encontraréis de nuevo? Normalmente se suele elegir un punto de encuentro. “Si nos perdemos quedamos aquí, en este poste de la luz” (HAY 230 POSTES DE LA LUZ). De todos modos, lo mejor es permanecer unidos.

Estos pingüinos no tienen cobertura. Van juntos para no perderse.

6.- La llamada de la naturaleza llega cuando se le antoja: el pipí no avisa

Te has bebido tres litros de cerveza, un chupito de esa cosa rara y algunas copas. Eso tiene que salir por algún sitio ¿no? Pero claro, siempre llega cuando menos te lo esperas. Has recorrido kilómetros chocándote con todo el festival para coger un buen sitio para ver a ese grupazo estonio que tanto lo está petando.

Cuando por fin estás justo en el sitio perfecto y a 5 minutos de que empiecen a tocar: “te da el parto”. “¿Y si me escondo entre mis amigos y meo en un vaso?”. Es esta una práctica británica muy típica (luego los hijos de la Gran Bretaña suelen arrojar el mismo recipiente consiguiendo que algunos pobreticos se duchen con pipí). Tú haz lo correcto.

Ralph se lo haría encima. No seas como Ralph.

7.- Te vas a perder

Deshaces todo el camino, haces cola y visitas el cuarto de baño. Acto seguido vuelves al mismo sitio donde estaban tus colegas. Pero, oh Dios, ¿por qué?, tus amigos no están ahí. Que igual es porque se han pirado o porque tu estás en otro sitio diferente. Empiezas a dar vueltas molestando a todo el mundo, pero no hay suerte.

Irás al punto de encuentro AKA “el poste de luz”, pero no hay nadie. El móvil, por supuesto, sigue sin funcionar. Te has perdido: respira, no es el fin del mundo. Son cosas que siempre pasan en un festival . Lo asumes y empiezas a caminar por el recinto con la idea de que no los vas a volver a ver y que igual tienes que prepararte para morir solo.

Tú vagando solo por el festival, sin amigos.

8.- Conoces a muuuuucha gente

A ver, estás en el lugar donde llevas queriendo estar desde hace meses. ¡Aprovéchalo! Es igual si has perdido a tus amigos. Tírale a la barra. Pídete un chupito de lo primero que pilles. Paga tus correspondientes 12 euros por el trago y vete a los conciertos. Descubrirás que todo es genial. Estás escuchando esa canción tan increíble de tu grupo ucraniano favorito.

En estas te das cuenta de que las demás personas con las que compartes el metro cuadrado donde bailas y cantas están tan emocionados como tú. Bailas con ellos. Cantas con ellos. El mejor método para conocer a gente, sin lugar a dudas. Ahora conoces a mucha gente nueva y guay. ¿Tus amigos? Es igual, ahora tienes otros.

Conocerás a gente nueva, pero no necesariamente a Taylor Swift

9.- Guiris: ¿esto es Benicassim o Doncaster?

Una de las cosas que siempre pasan en un festival es que suelen estar frecuentados por nuestros amigos los guiris. Vale, depende de donde vayas. Pero si vas al Primavera Sound, FIB o BBK a veces tendrás la duda de si has viajado a otro país y no te has enterado. Esto es bueno. Sol, precios bajos (en cuanto a sus sueldos), buenos carteles etc. son los reclamos con los que no se pueden resistir a venir a la península.

Además, están curtidos en mil batallas. Algunos me han reconocido que los festivales de Inglaterra son mucho más sucios, más masivos y con condiciones meteorológicas más adversas. ¿Más adversas que torrarse al sol hasta hacer que en tu espalda se puedan cocinar huevos fritos? No sé yo. Pobres. Siempre acaban quemándose.

Estas son algunas de las cientas de cosas que siempre pasan en un festival de música. Te van a pasar a ti. Te ocurrirán casi con toda seguridad. Deal with it.

En cualquier caso, te lo pasarás en grande. Pese a que apenas descansas, ves a los grupos a un kilómetro de distancia, aunque tu amigo no se duche durante todo el fin de semana, no puedas ver a todos las bandas que tenías pensado y un largo etcétera, volverás. Repetirás. Los festivales de música son una experiencia inolvidable y única. Todos deberíamos ir alguna vez a uno.

Ahora que estás prevenido ¿a qué festival irás? ¡Déjate aconsejar por Fiestivales! Esto es todo lo que tienes que saber sobre el Sonorama o el SOS4.8.

Algunas de las cosas que siempre suceden en estos eventos, pero si tu conoces otras o tienes anécdotas dignas de ser contadas, no te cortes. Te escuchamos. Compártelas con nosotros en redes sociales.

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